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Día Mundial contra el CO2: Actúa por el clima ahora

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21/Feb/2024

 

Con la finalidad de mitigar el cambio climático, el 28 de enero se celebra el Día Internacional para la Disminución de las Emisiones de CO2. Esta fecha no solo sirve para motivarnos a todos a hacer un mejor uso de los recursos naturales, sino que pretende cambiar cómo los países de todo el mundo operan, aumentando la conciencia, especialmente entre líderes políticos, acerca de las consecuencias que alteraciones severas en el clima acarrean para el planeta. 

 

Debido a que el cambio climático no conoce fronteras, el Día Mundial de la Acción frente al Cambio Climático busca reiterar la importancia de promulgar legislaciones internacionales que respalden políticas ecológicas destinadas a minimizar los gases de efecto invernadero. En esencia, la idea es que empleando fuentes de energía renovable como la eólica, solar o hidráulica, y adoptando hábitos que disminuyan los patrones actuales de consumo, podremos enfrentar el cambio climático. 

 

 

¿Cuál es el origen y propósito del Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2? 

 

La conciencia de la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o CO2 ha estado en el radar de los científicos durante más de 100 años. Ya en 1896, el científico sueco Svante Arrhenius había predicho que las variaciones en los niveles de CO2 atmosférico podrían cambiar la temperatura de la Tierra. Esta conciencia se profundizó con la conexión hecha en 1938 por Guy Callendar entre el aumento de las emisiones de CO2 y el calentamiento global. 

 

La era industrial, especialmente después de 1950, marcó un cambio significativo en la comprensión de las emisiones y su impacto en el planeta. Para la década de 1990, la investigación sobre el cambio climático había formado corrientes robustas, enfatizando la necesidad urgente de una respuesta global para mitigar los efectos negativos. Esta respuesta se cristalizó en cierto modo en acuerdos internacionales como el Protocolo de Kioto de 1997, del cual hablaremos más adelante. 

 

Indudablemente, el establecimiento del Día Internacional para la Reducción de Emisiones de CO2 subraya la culminación de siglos de observación, investigación y formulación de políticas. Es un día que sirve como un llamado a la acción para individuos y gobiernos de todo el mundo para contribuir a la conservación del medio ambiente y reducir su huella de carbono, alineándose con el objetivo más amplio de mitigar los efectos adversos del cambio climático. 

 

 

¿Cómo afecta el CO2 al equilibrio climático de nuestro planeta? 

 

Es probable que ya estés al tanto de que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero actúan como un manto o cubierta, reteniendo parte del calor que, en otras circunstancias, la Tierra habría emitido hacia el espacio. Esta es la explicación básica de cómo afecta el CO2 al equilibrio climático de nuestro planeta. Pero, ¿de qué manera algunas moléculas logran retener el calor? ¿Cuál es el impacto del aumento de emisiones de CO2 en el medio ambiente y la vida humana? 

 

El dióxido de carbono (CO2) desempeña un papel similar al del cristal en un invernadero: retiene el calor y aumenta la temperatura en su interior. Este fenómeno es crucial, ya que sin la presencia natural de CO2 en la atmósfera, nuestro planeta podría ser excesivamente frío para albergar vida humana. No obstante, la atmósfera es extremadamente sensible a variaciones en los niveles de CO2. A pesar de que este gas representa menos del 0.1% de la composición atmosférica, su capacidad para influir en la cantidad de calor que retiene la superficie terrestre es significativa. 

 

 

¿Por qué es crucial reducir las emisiones de CO2? 

 

Tres motivos fundamentales para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero son: 

 

  1. Aire y cielos más limpios: Disminuir nuestras emisiones de carbono no solo contribuye a contrarrestar el calentamiento global en su conjunto, sino que también mejora sustancialmente la calidad del aire que respiramos. 

     

  2. Ahorro económico: Reducir el consumo energético no solo disminuye nuestra huella de carbono, sino que también rebaja los costes operativos. 

     

  3. Abastecimiento de agua más pura: Los gases de efecto invernadero incrementan la temperatura atmosférica, lo que repercute directamente en la concentración de oxígeno del agua pluvial y provoca una disminución en las precipitaciones. 

 

 

¿Cuáles son los objetivos concretos para la reducción de las emisiones de CO2 a nivel global? 

 

Frente a una crisis climática inminente, las iniciativas de acción climática están ganando terreno. En junio de 2020, se puso en marcha la campaña "Carrera hacia Cero", con el objetivo de unir a empresas, ciudades, regiones e inversores en torno a metas de emisiones netas cero, además de definir hitos a corto plazo para más de 20 sectores de la economía mundial. 

 

En 2015, 196 firmantes del Acuerdo de París se comprometieron a redirigir sus trayectorias de desarrollo hacia la sostenibilidad, proponiéndose mantener el aumento de la temperatura global considerablemente por debajo de los 2°C, y preferiblemente no más de 1.5°C, con respecto a los niveles preindustriales. Para lograr estos fines, se requiere que las emisiones globales de dióxido de carbono disminuyan en un 45% para 2030. 

 

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Compromisos internacionales y acuerdos para la reducción de emisiones 

 

La disminución de las emisiones globales de CO2 requiere el esfuerzo mancomunado de todas las naciones y estratos de la sociedad. Aunque algunas medidas pueden parecer menores, su impacto conjunto es significativo. Es crucial que los objetivos internacionales sean ambiciosos y se acompañen de políticas que fomenten la acción climática, algunos de los compromisos y acuerdos internacionales más notables incluyen: 

 

  • Protocolo de Montreal, 1987. A pesar de no estar orientado inicialmente al cambio climático, el Protocolo de Montreal surgió como un acuerdo medioambiental que marcó un precedente para futuros acuerdos diplomáticos en esta materia. Finalmente, todas las naciones del mundo ratificaron este tratado, comprometiéndose a cesar la producción de sustancias perjudiciales para la capa de ozono. 

     

  • Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 1992. Este tratado histórico, ratificado por 197 países, incluido Estados Unidos, fue el primer convenio mundial que se ocupó de manera explícita del cambio climático. 

     

  • Protocolo de Kioto, 2005. Adoptado en 1997 y en vigor desde 2005, el Protocolo de Kioto se destacó por ser el primer tratado climático con carácter vinculante. Exigía a los países desarrollados reducir sus emisiones en un promedio del 5% por debajo de los niveles de 1990, estableciendo además un sistema para monitorizar el avance de los países en esta dirección. 

     

  • El Acuerdo de París, 2015. Promulgado en la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU (COP21), el Acuerdo de París representó un cambio trascendental en la política climática internacional, debido a las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN), que son compromisos individuales de los países para reducir las emisiones y adaptarse a los impactos del cambio climático. 

     

  • El Acuerdo de la Conferencia sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP28), 2023. Este acuerdo resalta el llamado a todos los involucrados para que intensifiquen las acciones hacia el objetivo global de triplicar la capacidad de energía renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030. 

 

 

¿Qué acciones podemos tomar para contribuir a la reducción de las emisiones de CO2? 

 

Si cada uno de nosotros logra disminuir su consumo energético, incluso en pequeña medida, esto podría traducirse en una reducción considerable de las emisiones de carbono a nivel nacional. Tomar las riendas de nuestro consumo energético y recortar nuestras propias emisiones es un paso fundamental para garantizar la preservación de nuestro planeta para las generaciones futuras. A continuación, se presentan algunas de las estrategias más eficaces recomendadas por expertos para reducir nuestra huella de carbono en la vida diaria: 

 

  • Uso consciente del aire acondicionado: Mantén la temperatura ambiental entre 18ºC y 23ºC para optimizar confort y eficiencia energética. También asegura una adecuada aislación térmica para minimizar la necesidad de aire acondicionado. 

  • Selección de electrodomésticos eficientes: Prefiere electrodomésticos con eficiencia energética (A, verde) en lugar de los menos eficientes (G, rojo). 

  • Consumo de productos frescos y locales: Opta por alimentos de temporada y de producción local para reducir emisiones relacionadas con el transporte y la refrigeración. 

  • Compromiso con la movilidad sostenible: Prioriza el caminar, usar la bicicleta, el transporte público o compartir vehículo. 

  • Uso de energías renovables: Adquiere paneles solares autoinstalables, de ser posible, utiliza servicios de energía eólica o aprovecha biocombustibles y residuos orgánicos. 

  • Calcula tu huella de carbono: Usa aplicaciones o calculadoras en línea para detectar y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en el hogar. 

 

 

Acciones individuales y comunitarias para reducir las emisiones de CO2 

 

A nivel individual, hay numerosas acciones que podemos adoptar para reducir nuestras emisiones. Por ejemplo: 

 

  • Limitar el consumo de carne y productos lácteos 

  • Optar por productos y servicios ecológicos 

  • Reutilizar y reparar objetos 

 

En el ámbito doméstico, tal como hemos mencionado antes, es posible recortar el consumo energético eligiendo electrodomésticos y dispositivos electrónicos de bajo consumo. Implementar medidas de aislamiento térmico y optar por sistemas de iluminación eficientes también son pasos cruciales. Además, es esencial minimizar el uso de vehículos particulares, dando preferencia a modos de transporte más sostenibles y colectivos, como la bicicleta o el transporte público. 

 

 

¿Qué tecnologías y prácticas sostenibles están liderando la lucha contra el CO2? 

 

Gracias al avance tecnológico, ahora es posible identificar más fácilmente las fuentes de emisiones, frenar daños adicionales mediante el uso de energía más eficiente, alternativas de bajo carbono a los combustibles fósiles, e incluso retirar el excedente de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Entre las innovaciones tecnológicas emergentes para encarar los desafíos del cambio climático se encuentran: 

 

  • Captura de carbono: Esta tecnología surge como una respuesta viable para minimizar las emisiones de carbono en la atmósfera, abordando directamente el problema del incremento en las temperaturas globales. La captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) permite recolectar dióxido de carbono (CO2) de múltiples fuentes, incluyendo centrales eléctricas, industrias o instalaciones de procesamiento de gas natural. El CO2 capturado puede ser transportado y almacenado de forma segura en formaciones geológicas subterráneas. 

 

  • Nuevos tipos de baterías y almacenamiento de energía: Las baterías recargables representan una solución eficiente para almacenar energía renovable en redes de distintas escalas, así como para alimentar vehículos eléctricos y una amplia gama de dispositivos digitales. Por ejemplo, las innovadoras baterías de iones de litio prometen menores costos, una vida útil más prolongada, densidad energética optimizada, mayor seguridad, tiempos de carga reducidos y mayor sostenibilidad. 

 

  • Instalaciones solares flotantes: Aunque la energía solar está en auge en numerosos países, el desarrollo de instalaciones a gran escala puede ser complicado en zonas densamente pobladas o con terrenos difíciles. Una solución tecnológica a este desafío son las instalaciones solares flotantes en represas hidroeléctricas existentes. Estas aprovechan las superficies acuáticas inutilizadas durante el día, mientras que por la noche se genera energía hidroeléctrica. 

 

 

¿Cómo está contribuyendo la energía solar al desarrollo de un futuro con bajas emisiones de CO2? 

 

A diferencia de los combustibles fósiles, que liberan dióxido de carbono y otros contaminantes al quemarse, la energía solar produce electricidad mediante paneles fotovoltaicos o sistemas de energía solar concentrada sin generar emisiones, desempeñando un papel fundamental en la transición hacia una economía baja en carbono. Además, con el continuo abaratamiento de la tecnología solar, esta se está convirtiendo en una alternativa cada vez más competitiva en precio frente a los métodos convencionales de generación energética. 

 

Las tecnologías solares representan la fuente de energía de crecimiento más acelerado a nivel mundial. Con políticas gubernamentales adecuadas, estas soluciones de baja emisión de carbono podrían suministrar más del 30% de la energía global para 2040. Al incorporar la energía solar y alejarnos de los combustibles fósiles, estamos en la senda de lograr progresos notables en la batalla contra el cambio climático. Si estás interesado en beneficiarte de la energía solar, no dudes en contactarnos.